sábado, 13 de septiembre de 2008
Federico vivía, en un departamento con su amiga Carla. Ante los ojos de la familia de Federico, Carla y él solo compartían el departamento... nadie podía comprobar otra cosa.
Un día, Federico invita a su madre a cenar una noche a su departamento de soltero. Durante la cena la madre no pudo quitar su atención en lo hermosa que era Carla, la compañera de apartamento de su hijo. Durante mucho tiempo ella había tenido sospechas de que su hijo tenia relación con Carla y al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarse.
En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se pregunto si estarían acostándose. Leyendo a su madre el pensamiento Federico le dijo:
Aproximadamente una semana después, Carla le comento a Federico que desde el día en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharón grande de plata para servir las salsas. Federico contesto que, conociendo a su madre, dudaba que ella se lo hubiese llevado pero que le escribiría una nota y que la dejaría en un lugar visible en la casa de su madre... En la puerta del refrigerador. Así que se sentó y escribió:
"Querida Mamá, no estoy diciendo que tu tomaste el cucharón de plata de servir salsas pero tampoco estoy diciendo que no lo hicieras, pero el hecho es que este ha desaparecido desde que tu viniste a cenar a mi departamento.
Unos días mas tarde, sobre su escritorio Federico encontró una nota de su madre que decía:
Con todo cariño,
MORALEJA: A TU MAMÁ NO LA HACES PENDEJA
